Nadie te conoce, ni bien te quiere
y desconfía porque todos están lejos y distantes
En el fondo tú no sabes nada,
eres como un extranjero vacío
que olvidó ventanas abiertas.
Una garra de escalofrío ha desgarrado
tu alma, tu propia garra, la tuya propia.
Gozas con el aire del que nunca
ha llevado en su sandalia polvo del camino,
nadie pasaba, ningún piadoso,
porque la mayor pena es la que nunca se sabe.




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